¡Feliz día de la cerveza! ¿Cuántas os habéis tomado ya hoy? Hay que probarla un poquito porque si se consume con moderación suaviza el temperamento. En El Paso de los Elefantes te detallamos la apasionante historia de esta bebida. 

Este brebaje milenario, cuyo origen se asocia al inicio del período neolítico, hace unos 12.000 años, ha despertado pasiones en todo el mundo a lo largo de su dilatada historia. Si no, que se lo digan al estadounidense Sam Calagione, experto en recrear antiguas recetas de cerveza entre las que se encuentra una de las primeras de las que se tiene constancia; incluye arroz, uvas, miel y frutos de espino chino, y fue inventada hace 9.000 años. Calagione la «copió» a partir de las muestras que Patrick McGovern, colaborador de National Geographic y conocido como «el arqueólogo de la cerveza», encontró en unos restos cerámicos del yacimiento neolítico de Jiahu, en China. McGovern había localizado anteriormente los restos de cerveza de cebada más antiguos, del año 3400 a.C., en los montes Zagros de Irán.

En Europa los vestigios más antiguos se encontraron en la cueva de Casa Sadurní, en la localidad barcelonesa de Begues, y datan de 3000 a.C. Otras investigaciones indican que también se fabricaba cerveza en Mesopotamia y en el antiguo Egipto. Aunque durante el período grecorromano, entre los siglos V a.C. y II d.C., se ensalzó el consumo del vino sobre la cerveza, esta siguió medrando hasta convertirse en una bebida popular que se elaboraba principalmente en los monasterios. Como la de la abadía de Weihenstephan, un monasterio benedictino de Baviera que, con sus mil años de historia, es la planta cervecera en activo más antigua del mundo. También en Alemania fue donde se promulgó en 1516 la primera Ley de la Pureza, que estipuló que la cerveza solo podría elaborarse con agua, cebada y lúpulo. En España, el emperador Carlos I trajo una corte de maestros cerveceros y trasladó a nuestro país el gusto de su Flandes natal por la preciada bebida. Es en esa época cuando se instalan las primeras cerveceras, la primera en Madrid, y después en Santander.

Desde aquellos tiempos, cuando beber cerveza era más saludable que ingerir agua de dudosa potabilidad, esta bebida no ha hecho más que proliferar en todas sus variedades por todo el planeta. Y es que ya lo dijo Thomas Jefferson, «la cerveza, si se consume con moderación, suaviza el temperamento, alegra el espíritu y favorece la salud«.

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