De sobra es sabido que a los españoles nos gustan los bares o que los españoles gustamos a los bares, se trata de una relación de amor mutuo.  Más de la mitad de los españoles prefiere el bar para comer fuera de casa. Y es que en España una comida se entiende como un momento para relacionarse, ya sea mientras se come fuera de casa o para hacerlo en el hogar al regresar de clase o del trabajo.

El 59% se reúne en familia en torno a la mesa para cenar, según el informe ‘El estilo de vida de los españoles’, elaborado por la consultora Nielsen. Según este mismo informe, el 56% de los españoles opta por el bar para comer fuera de casa.

Las mejores tapas, en el bar

A los españoles nos encanta comer fuera de casa porque en nuestros bares se sirven las mejores tapas: comida casera y preparada en el momento procedente de una tradición que se remonta hasta el siglo XIII, cuando al rey Alfonso X le recomendaron tomar un poco de vino acompañado de una pequeña cantidad de comida. El rey quiso compartir con sus súbditos este «remedio» para su enfermedad y promulgó una ley por la que era obligatorio para los taberneros ofrecer algo de comer junto con la bebida. No en vano, Alfonso X era apodado «el Sabio».

El ambiente relajado y de fiesta que encontramos en los bares los consagra como el mejor lugar de reunión con los amigos o con los compañeros de trabajo. Salir a tomar algo después del trabajo para compartir experiencias y momentos ha pasado ya a formar parte de nuestra cultura. De hecho, los bares cercanos a las zonas de oficinas se llenan los viernes por la tarde en un alegre afterwork que da comienzo al fin de semana. Las tardes con amigos aderezadas por un refresco, una cerveza, un aperitivo  también las pasamos en el bar.

El bar es el punto de partida de cualquier noche de fiesta: “quedamos en el bar… y luego ya vemos lo que hacemos”, que a nosotros se nos da muy bien eso de improvisar y ya se sabe que las noches no planificadas son las que mejor te lo pasas. Unas bebidas con unas tapas o raciones de las que más nos gustan para comenzar la noche. ¿Lo más típico? Unas patatas bravas, unos huevos revueltos, unas aceitunas y un buen pulpo para coger fuerzas y disfrutar de la noche.

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